Una de las leyes de Pardo dice que el "Mal" está en la "Creación" por lo tanto querer separar a Dios del Diablo es querer separar una cara de una misma moneda, lo cual es imposible, pero tan posible como que lo bueno puede ser malo a la vez.
Los religiosos han tratado por todos los medios de separar el mal de Dios a fin de poder presentar a Dios como el bien absolutos, y ser ellos quienes lo representen ante la humanidad, con la autoridad y el poder que ello significa.
El "Mal" forma parte de la "Creación" de Dios, y no es verdadera decisión de los religiosos engañar a la humanidad sino que es el mismo Dios que engaña a otros hombres, a través de los hombres.
La ambición del hombre lo hace caer en la tentación de la vida eterna. En la "ley de los opuestos" el querer logra su cometido a un alto precio.
Las tres religiones monoteístas (Judía, Cristiana y Islámica) adoran a Dios, pero dos de ellas dicen representarlo a través del hombre: La Cristiana (a través de Jesucristo y la Islámica a través de Mahoma). La Iglesia Católica Apostólica Romana, como la islámica, han resultado ser las más sanguinarias, pero la existencia de estas dos religiones tiene cuna en la religión Judía, que durante siglos a discutido al mismo Dios que Abraham presentara como único, omnipotente creador del universo.
Según la Biblia Satanás tentó a Jesucristo con todos los reinados del mundo. Hoy Jesucristo reina en la tierra a través de la Iglesia Católica Apostólica Romana y los templos Evangélicos.
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